Opinió

Derechos Humanos, igualdad de género


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Paula Núñez


Publicat: el 9/oct/19
Opinió| Columnes
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En los debates actuales en materia de feminismo, de igualdad de género ya sea en los medios de comunicación tradicionales, como en las redes sociales o en los programas políticos de ciertos partidos observo una fuerte confusión entre lo que son derechos humanos y lo que son otras libertades o intereses de colectivos o grupos individualizados, confusión en su origen y en su naturaleza jurídica y que comporta un relativismo a la hora de desarrollarlos y promoverlos.

Los derechos humanos (DH), por su naturaleza y características, no pueden ser considerados o analizados desde el prisma del relativismo cultural o de aquellos intereses que sean considerados beneficios. Siendo el feminismo una ideología que lucha a favor de los DH de las mujeres debe apartarse de ese relativismo y no confundirse con intereses o libertades que no son materia de DH.

Entendemos que los DH son derechos inherentes a las personas, el artículo 1 de la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas, declara que todas las persones nacemos libres e iguales en dignidad, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros, aboga por la razón y la conciencia. Los DH aparecen y están recogidos en varios textos como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Declaración de Derechos Humanos Emergentes y en las Constituciones internas de los Estados como en la nuestra ubicados en los artículos del Título I, Capítulo II, sobre derechos fundamentales.

Son derechos inherentes a las personas, por el solo hecho de nacer y ser humanos. Son universales cuyo ámbito subjetivo son todas las personas sin ningún tipo de discriminación ya sea por razón de raza, sexo, religión y son iguales en cualquier territorio o ideología política y cultural, de ahí que estén en contradicción con el relativismo cultural que se apartan de la idea de la existencia unos valores universales para afirmar que cada cultura tiene los suyos propios. Es importante pararse en este punto, la universalidad de estos derechos permiten proteger un ámbito mínimo subjetivo de forma global y más justa. Separar lo que puede beneficiar a unos cuantos o a una sociedad de lo que son esos valores universales que deberían ser la base de todos los ordenamientos jurídicos. Además añadiría que si los DH son universales, para todos por igual conlleva una doble dirección, ya que las culturas deben respetar a las personas y eliminar prácticas que los vulneren. Es fundamental para el ejercicio de la libertad, la igualdad y la dignidad humana analizar las culturas y extraer de ellas todo aquello o aquellas prácticas y costumbres que vulneren el desarrollo de una vida digna. Los DH también son irrenunciables, son permanentes y absolutos. Son interdependientes ya que el avance de uno provoca el avance de los demás, son derechos progresivos que se adaptan a las nuevas realidades que se van dando a lo largo de nuestra historia y de nuestro progreso, son inalienables, derechos personales y subjetivos que no pueden ser objeto de transacción, comercio o negocio, irrevocables salvo en situaciones excepcionales por ejemplo en caso de situaciones de fuerza mayor. Su finalidad es la vida digna de las personas. La dignidad humana, la libertad, igualdad y los derechos que se derivan conlleva unos valores éticos y morales que se materializa en los DH. Para existir no necesitan de la formalidad de la ley escrita pero sí es necesaria para promover y facilitar las condiciones materiales para que sean posible su desarrollo. Nacen con anterioridad a cualquier pacto social.

Mediante la diferenciación de los DH, permite identificar ese ámbito subjetivo mínimo que no es disponible voluntariamente, no se renuncian, ni son posible su negocio o transacción, no son objeto de restricciones. Los poderes públicos deben promover y proteger, por tanto, para que exista igualdad de género y acabar con cualquier violencia hacia la mujer se han de las condiciones materiales para que esa igualdad, DH, sea real y no sólo formal.

Y podemos concluir con un ejemplo, en los debates sobre la legalización de la prostitución, (existiendo debates análogos como la subrogación de vientres, debates sobre prácticas inhumanas basadas en la cultura o la religión como ablaciones, mujeres veladas o con una limitación al ámbito privado/doméstico, la construcción de la mujer como objeto sexual exponiendo su cuerpo y cosificando etc.), teniendo en cuenta toda la información o textos como los informes internacionales, de observatorios o de la UE, como por ejemplo el Informe Europeo 2014 sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género, de la comisión de derechos de la mujeres, igualdad de género, en las que afirma que la prostitución y la prostitución forzada están intrínsecamente ligadas a la desigualdad entre hombres y mujeres, que establece así la posiciones sociales, entenderemos que los poderes deberían optar por la abolición de cualquier práctica que no permita una vida digna para las personas. Así en los debates sobre feminismo antes mencionado existe una confusión de los valores, teniendo en cuenta que estamos refiriéndonos a DH, existen partidos políticos que apoyan la legalización por engrandecer un sistema redistributivo injusto que ven en la mujer un objeto de comercio mediante el juego de libertad/ necesidad/ voluntariedad y vulnerando la dignidad de las mujeres. O encontraremos aquellos partidos que quieren legalizar para minimizar daños demostrando una clara incapacidad real para combatir de forma efectiva la vulneración de los DH de la mujer y poder así combatir la desigualdad. O aquellos que hablan de la libertad personal, una elección como opción siendo esto un absurdo ya que nadie, repito nadie, se prostituye si no es por necesidad o por tener un mercado laboral muy precario y dificultad para su acceso.

Por lo tanto, la igualdad de género como derecho humano que es, es un valor universal y debe ser contemplado y regulado por los ordenamientos jurídicos de este modo, contemplado así por todo poder público.

PAULA NÚÑEZ és militant del PSC



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