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La corrupción de los patriotas


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Dimitri Defranc


Publicat: el 27/oct/15
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Si en este momento estimado lector le pregunto '¿Cuántos casos de corrupción recuerda y de qué partido?', puede que no sepa responder con claridad. Es normal ya que la oleada de casos de corrupción nuevos, sumados a los históricos hace que nuestra mente se confunda y sólo pueda responder 'Los políticos en global son corruptos'.

Es verdad, existe corrupción generalizada en el país, pero ¿es nuevo este fenómeno? ¿O ya desde el franquismo se nos acostumbró a que el robo y la prepotencia es una forma de gobernar?

Desde los años 80 se cuentan por docenas los casos: 32 el PP, 28 PSOE-PSC, 8 CiU o CDC, 4 Coalición Canaria, 4 el Partido Nacionalista Vasco, 2 imputados por IU... Aparte tenemos más de 10 casos de grandes empresas (Afinsa, Bankia...), sindicatos y grandes fortunas que se entremezclan entre lo político y los negocios, como parece ser ya una costumbre.

Es difícil saber con exactitud cuántos casos existen, ya que se conectan unos con otros. Un ejemplo de ello es el caso Noos, 'el de Urdangarin', que es una mezcla de tejido empresarial corrupto parasitario con influencias de la corona como facilitador de favores a los políticos y funcionarios.

Se calcula que la corrupción puede costar 10.000 millones al año, mientras se recortan 285 millones de euros sólo en Servicios Sociales. Lógicamente este cálculo no tiene en cuenta el sobrecoste en el aparato judicial, la depreciación de la 'marca España' y tampoco se puede contabilizar estrictamente cuanto afecta al 'riesgo país'. Tampoco se tiene en cuenta los 79.000 millones que se dejan de ingresar por la evasión fiscal, en especial de las grandes fortunas, ni la venta de bonos a las corporaciones transnacionales, bonos que pagaremos de nuestro bolsillo.

La corrupción generalizada no se diera si generalizadamente no votáramos por partidos que tienen casos de corrupción. Es verdad que existe 'cacería de brujas', por ejemplo en Cataluña hasta los peones de obra de las empresa constructoras sabían cómo se concedían las concesiones. Todo era un secreto a voces y no fue hasta que se encendió el proceso catalán que muchas de estas corruptelas salieron a la luz. Pero en este caso, la caza de brujas tuvo éxito porque los gobernantes de Cataluña sí tenían muchos años haciendo brujería y sí, era verdad, diezmaron al ganado, echaron mal de ojo y ya de paso engordaron sus cuentas en Suiza.

En Cataluña los Pujol, al igual que los Borbones o los caballeros del PP en España, se volvieron un símbolo patrio, eran intocables como la bandera, como la constitución, como al himno (el cual no se te ocurra silbar). Aún hoy en día hay quien se rasga las vestiduras cuando se los sienta en el banquillo de los acusados, pero eso es lo que tienen las crisis-estafa y los procesos de cambios que remueven los cimientos de la sociedad y todos sabíamos que debajo de esos cimientos existía mucha basura, ¿ahora nos sorprendemos que de la basura salgan las pestes y las infecciones?

No se trata más que de una pelea entre grupos de poder, de aquellos antiguos socios que cogobernaron juntos, que votaron leyes juntos, que aprobaron recortes juntos, que aún hoy en día tienen los mismos intereses, tal y como se pudo escenificar en el último pleno de Sant Cugat cuando juntos se negaron a rechazar al TTIP, pero que no representan para nada la voluntad ni el esfuerzo diario por vivir de los ciudadanos trabajadores que producen la riqueza de este país.

La verdad nunca debe ofender a nadie. Si Rodrigo Rato o la realeza tienen escándalos de corrupción, que nadie se ofenda porque se denuncie. Si desde España se quiere hacer daño al proceso catalán sacando la corruptela de los simbólicos Pujol y el 3%, dejémosle que lo hagan. En realidad nos están haciendo un favor porque nos están quitando de encima parte del lastre que ellos mismos ayudaron a crear en Cataluña. Es una oportunidad para que entre gente nueva que de verdad tiene una vocación de servicio a las instituciones. Es hora de un cambio y de que los Pujol, Bárcenas, Rato y demás pasen de ser símbolos patrios a un símbolo del pasado al cual no queremos volver.

Que los partidos emergentes Cs y Podemos tomen nota.

No entraré a debatir en este artículo los programas de cada partido emergente, ya que aún falta mucha información y explicación para que los ciudadanos entendamos sus propuestas, como lo de 'contrato único' (Cs) o la 'renta mínima' (Podemos). Pero sí que estos partidos tendrán que poner mucha atención para que no se repitan situaciones públicamente conocidas, como la de C's con Jordi Cañas, imputado por fraude fiscal de 429.000 euros, o el caso de Javier Nart, que se paseaba por todos los platos dando lecciones de moral y que tenía cuentas ocultas en Suiza de herencias familiares, al igual que Pujol .

Según Europa Press sobre Cs: Miguel Cazorla 'está imputado por un delito societario, por apropiación indebida y por falsedad en documento mercantil', Domingo Rojo, también imputado y que fue por las listas de Valencia, Antonio Sánchez está imputado en la 'Púnica' y el coordinador de la delegación territorial en Valencia, Fernando Mut, fue imputado en el 'caso Innova'. C's lleva en sus listas imputados, tránsfugas, condenados y otros procedentes de la extrema derecha, según el PP. Por su parte, Manuel Javier Chacón Navarro, candidato a la Asamblea de Murcia, fue en 2007 candidato a la presidencia de la Comunidad Autónoma por la Falange y, un año más tarde, fue candidato al Senado por esta formación.

Podemos, por su lado, con el también habitual de los platós Juan Carlos Monedero, protagonizó un caso que puede no constituir un delito (422.000 euros), pero que deja mucho que desear de los 'nuevos políticos', sobre todo de aquellos ilustrados que nos dicen como debe ser la economía del país, del continente y hasta de Latinoamérica y no saben ni llevar al día sus asuntos con hacienda. En las antípodas dentro del mismo Podemos tenemos a personas como Teresa Rodríguez, diputada andaluza que es un ejemplo de honestidad, una persona que al igual que los miembros de la CUP llega desde abajo no para enriquecerse con la política sino para enriquecer a las personas y a la sociedad.

No nos engañemos tampoco diciendo que las bases de los partidos viejos o nuevos son corruptas, totalmente al contrario, pero si que son estas personas las primeras que deben exigirle a sus formaciones 0 tolerancia con la corrupción.

Seguramente la corrupción es un mal endémico de la sociedad conocida hasta el momento, pero, como todo mal, lo primero para mejorarlo es reconocer que se tiene un problema y no ocultarlo ni negarlo. Tampoco se debe arropar nunca más a los corruptos tras ningún himno, escudo, ideología o bandera.

DIMITRI DEFRANC és regidor de la CUP-PC



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