Cuando nace un impuesto, muere una estrella

Sergio Blázquez

Sergio Blázquez


Publicat: el 9/set/21
Opinió| Columnes

Se nos presenta en otoño un nuevo impuesto, en este caso el que nace del poder impositivo de la Generalitat: el impuesto a las emisiones del CO2 para un futuro, supuestamente más sostenible. En realidad, se trata de generar en la sociedad una dicotomía falsa como un duro sevillano. Se trata de que cale en la colectividad el discurso de que si no parece bien pagar por este tipo de impuestos dejas de ser ecologista.

En el fondo, sin embargo, no deja de esconderse un puro y duro afán recaudatorio. Otro más. Y es que, para que ahora nos puedan sacar el dinero de los bolsillos sin que protestemos, lo ideal es ponerle al impuesto o tasa en cuestión un nombre respetuoso con el medio ambiente: impuesto verde, ecotasa, etcétera.

Para no dejarnos engañar con estas técnicas de primero de propaganda convendría recordar algunas cosas. En primer lugar, que ya pagamos muchos tributos a muchas administraciones: el área metropolitana, el ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno de España por poner algunos ejemplos. Con toda esta presión fiscal es el deber de las administraciones priorizar recursos en caminar hacia una economía más sostenible. Para eso pagamos a sus gestores, para que gestionen bien y extraigan recursos para potenciar una economía verde. Meterle la mano en el bolsillo al ciudadano como solución no es la solución.

En segundo lugar, resulta contraproducente, especialmente ahora, sangrar al pobre contribuyente. Apenas estamos saliendo de una crisis derivada de la terrible pandemia del coronavirus y lo más sensato sería precisamente dejar que el ciudadano consuma, ahorre o invierta. Todo ello con el fin de generar empleo y riqueza.

En tercer lugar, hay que decir que España negoció con la Unión Europea unos importantísimos Fondos de Recuperación, de los cuales aproximadamente el 55% los iban a gestionar las Comunidades Autónomas. En total, 10.500 millones de euros solo para este año 2021. Unos Fondos cuya finalidad es también el potenciar el desarrollo de una economía verde. En consecuencia, parece redundante y abusiva la creación de este impuesto a las emisiones del CO2.

En fin, solo quisiera transmitir que no nos dejemos engañar por el simple hecho de que le pongan a un impuesto un nombre "molón". Sencillamente.

SERGIO BLÁZQUEZ és regidor de Cs